Estando esta mañana dentro de un ascensor, me he dado cuenta que siempre solemos hacer lo mismo cuando entra un extraño o algún vecino o poco conocido.Si es desconocido solemos decir un: ¡hola! ¡buenos días! O algo parecido y hacemos tres posibles cosas:
1.- Miramos al suelo, nuestros zapatos, los del extraño, etc. ¿Acaso pensamos encontrar algo?
2.- Miramos al techo. ¿No son casi todas los ascensores iguales? ¿Acaso nos queremos quedar ciegos mirando los fluorescentes? O ¿simplemente intentamos encontrar visualmente la trampilla por si hay que salir?
3.- Miramos el panel que marca los pisos y vemos que el tiempo se hace eterno.
Nota: No te preocupes, pues el extraño está sintiendo lo que tu sientes.
Si es un vecino o es un medio conocido, la historia es casi igual, pero le solemos añadir temas tipo: hablar del tiempo, del trabajo, el decir uff suerte que mañana ya es viernes o cosas por el estilo.
Si la persona es conocido o desconocida, pero está “que te cagas” de buena o bueno y es del sexo que te interesa (hablando sexualmente claro), las fantasías mentales están aseguradas.
En pocas palabras, todos por muchos estudios que tengamos tenemos los mismos procesos mentales.







